Por ser un toro de buena ley, siguió la huella sin saber adonde lo llevaban esos pasos.Siempre mirando apoyar sus patas, no miro el horizonte para descubrir su rumbo. Una noche, llega a un lago y bebió. Fue la primera vez que el toro vio las nubes, no por levantar la cabeza si no por el reflejo en el agua. Descubrió que la sustancia que bebía también venia del cielo, un cielo que jamas miraba. Se sintió muy mal por vivir pendiente solo de si mismo y descubrió que no tenia vida interior. Comprendió que sin un ideal compartido, la vida no tenia mucho sentido. Miro que su alrededor y se sintió cerca de la gente... pero no unida a ella.

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